★//Endless Dream~~
posted at: martes, 22 de abril de 2014 | 11:51 | 0 Tamal | Comentarios
El titulo se debe a que no pude dormir toda la noche -la culpa fue de mi gato, que se le dio por andar de cantante sobre mi techo- y cuando por fin concilié el sueño en la madrugada, quería que no terminase, lastima que mi mamá no pensó lo mismo que yo. ┓( ̄、 ̄;)┏ (????)
Fue la segunda vez que concordaban en la pequeña sala principal, aquella niña recién llegada de coletas infantiles ni se inmutó con su presencia, la desgracia marcada en aquel rostro casi angelical; Mayu, como la habían presentado el día que llegó, clavo esos ojos café oscuros, oscurizimos en los suyos, Yuki tembló apartando la mirada, sentía que esas orbes la tragaban, la sumergían, daba miedo, esa niña era aterradora, odiaba cruzarse con ella.
La noche llegó lenta, pausadamente, tiñendo los cielos con sus tonalidades azules, todo se ennegreció al rededor y ella salió a la caza. Enfundada en un ajustado y minúsculo vestido carmesí, se abrió paso entre la multitud, curvando los labios color sangre tarareó un "bienvenido" a un hombre oscuro, todo el antro rebasaba de personas, a lo lejos la voz distorsionada de Miley Cyrus entonaba wrecking ball, pero Yuki ya no la escuchaba, su cuerpo arremetido con fuerza por un desconocido a cambió de un monto acordado, se deshacía entre las sábanas, el diminuto vestido descansaba quieto,observando desde el frío suelo las siluetas conjuntas sobre el lecho, el cliente se marchó, pero pronto otros ocuparon su lugar.
Cuando amaneció Yuki tenía dolor de cabeza, a diferencia de otras noches, esa había sido especialmente productiva, no sabía si agradecer a su nuevo vestido rojo o al hecho que Mayu se ausentó al trabajo ese día, pero sus ganancias monetarias serían de gran ayuda para su familia, sonrió con ternura, con tristeza después, lejos de ese podrido lugar se encontraba su casa, su hogar, su madre. Sentada como estaba, en medio de un salón angosto que habían arreglado para que parezca comedor, la sorprendió "la nueva", Mayu había tomado asiento a su lado y apoyado los brazos en la mesa frente a ellas.
-¿Estás bien?- La voz de Yuki sonó ronca, mentalmente le echó la culpa a los montones de cerveza helada que ingirió en el amanecer, pero la menor sólo dio un resoplido como respuesta.
-Dije que si estás bien- Repitió, aumentando gradualmente la potencia de su voz, aunque esto mismo le causó el regreso del dolor, que acaba de darse cuenta, que había desaparecido momentos antes.
-He estado mejor.- le dijo una voz aguda, Mayu le sonreía con cierta ironía.
-¿Y.. qué edad tienes?-
-17 años.-
-¿Y tu familia?-
-Lejos-
-¿Por qué no trabajaste ayer?-
-No podía atender a los clientes en mi estado.-
-¿Es contagioso lo que tienes?-Yukirin pego su espalda al respaldar de la silla, alejándose en lo posible, ¿Y si la contagiaba? ¿Y si era sida?.
-No.- Fue la parca respuesta que recibió.
-¿Qué tienes?- La mayor alzó una ceja, un tanto molesta de que no recibir más detalles de algo que podría hacer que saliera corriendo del "comedor".
-Me vino el periodo.-
-Ah.- Hubo un minuto de silencio y luego ambas echaron a reír. La platica se trasladó a la salita principal, cuando las demás empleadas del "antro" empezaron a llenar la estancia. Era divertido hablar con Mayu, los días eran más llevaderos desde que descubrió eso, incluso al anochecer se hacían leves señas y bromeaban sobre las personas que llegaban, tan hambrientas de sexo, tan ridículas la mayoría de ellas; en las tardes, los diferentes clientes que les tocó a cada una, era un buen tema, sacando a relucir las panzas, las canas y la calvicie de varios.
Pronto un extraño sentimiento hizo aparición, aquella tarde despertó con Mayuyu, hecha una pequeña bola humana al lado suyo, se había metido a su cuarto como otras tantas veces, sin ropa, pues siempre argumentaba que esta le molestaba. se notaba claramente que había llorado y eso le molestaba, le despertó de forma brusca, moviendola con fuerza de una lado a otro, Mayu respondió a los zarandeos, emitiendo un pequeño gruñido antes de abrir los ojos, la sonrisa maliciosa que se formó en los rosados labios de la menor, heló por un momento a Yuki, no tanto como el corto beso que le siguió.
-¿Qué haces?- Inquirió disgustada Yukirin, empujando lejos de sí a la adolescente.
-S-sólo estaba...estaba. -La sonrisa que antes había aparecido, se había esfumado por completo, Mayu parecía a punto de llorar antes de envolverse en una sábana de la cama y salir corriendo del cuarto.
Yukirin quedó perpleja, con una sábana menos y una desazón que le recorría todo el cuerpo(?)
Ya lo seguiré después -3-)/
Fue la segunda vez que concordaban en la pequeña sala principal, aquella niña recién llegada de coletas infantiles ni se inmutó con su presencia, la desgracia marcada en aquel rostro casi angelical; Mayu, como la habían presentado el día que llegó, clavo esos ojos café oscuros, oscurizimos en los suyos, Yuki tembló apartando la mirada, sentía que esas orbes la tragaban, la sumergían, daba miedo, esa niña era aterradora, odiaba cruzarse con ella.
La noche llegó lenta, pausadamente, tiñendo los cielos con sus tonalidades azules, todo se ennegreció al rededor y ella salió a la caza. Enfundada en un ajustado y minúsculo vestido carmesí, se abrió paso entre la multitud, curvando los labios color sangre tarareó un "bienvenido" a un hombre oscuro, todo el antro rebasaba de personas, a lo lejos la voz distorsionada de Miley Cyrus entonaba wrecking ball, pero Yuki ya no la escuchaba, su cuerpo arremetido con fuerza por un desconocido a cambió de un monto acordado, se deshacía entre las sábanas, el diminuto vestido descansaba quieto,observando desde el frío suelo las siluetas conjuntas sobre el lecho, el cliente se marchó, pero pronto otros ocuparon su lugar.
Cuando amaneció Yuki tenía dolor de cabeza, a diferencia de otras noches, esa había sido especialmente productiva, no sabía si agradecer a su nuevo vestido rojo o al hecho que Mayu se ausentó al trabajo ese día, pero sus ganancias monetarias serían de gran ayuda para su familia, sonrió con ternura, con tristeza después, lejos de ese podrido lugar se encontraba su casa, su hogar, su madre. Sentada como estaba, en medio de un salón angosto que habían arreglado para que parezca comedor, la sorprendió "la nueva", Mayu había tomado asiento a su lado y apoyado los brazos en la mesa frente a ellas.
-¿Estás bien?- La voz de Yuki sonó ronca, mentalmente le echó la culpa a los montones de cerveza helada que ingirió en el amanecer, pero la menor sólo dio un resoplido como respuesta.
-Dije que si estás bien- Repitió, aumentando gradualmente la potencia de su voz, aunque esto mismo le causó el regreso del dolor, que acaba de darse cuenta, que había desaparecido momentos antes.
-He estado mejor.- le dijo una voz aguda, Mayu le sonreía con cierta ironía.
-¿Y.. qué edad tienes?-
-17 años.-
-¿Y tu familia?-
-Lejos-
-¿Por qué no trabajaste ayer?-
-No podía atender a los clientes en mi estado.-
-¿Es contagioso lo que tienes?-Yukirin pego su espalda al respaldar de la silla, alejándose en lo posible, ¿Y si la contagiaba? ¿Y si era sida?.
-No.- Fue la parca respuesta que recibió.
-¿Qué tienes?- La mayor alzó una ceja, un tanto molesta de que no recibir más detalles de algo que podría hacer que saliera corriendo del "comedor".
-Me vino el periodo.-
-Ah.- Hubo un minuto de silencio y luego ambas echaron a reír. La platica se trasladó a la salita principal, cuando las demás empleadas del "antro" empezaron a llenar la estancia. Era divertido hablar con Mayu, los días eran más llevaderos desde que descubrió eso, incluso al anochecer se hacían leves señas y bromeaban sobre las personas que llegaban, tan hambrientas de sexo, tan ridículas la mayoría de ellas; en las tardes, los diferentes clientes que les tocó a cada una, era un buen tema, sacando a relucir las panzas, las canas y la calvicie de varios.
Pronto un extraño sentimiento hizo aparición, aquella tarde despertó con Mayuyu, hecha una pequeña bola humana al lado suyo, se había metido a su cuarto como otras tantas veces, sin ropa, pues siempre argumentaba que esta le molestaba. se notaba claramente que había llorado y eso le molestaba, le despertó de forma brusca, moviendola con fuerza de una lado a otro, Mayu respondió a los zarandeos, emitiendo un pequeño gruñido antes de abrir los ojos, la sonrisa maliciosa que se formó en los rosados labios de la menor, heló por un momento a Yuki, no tanto como el corto beso que le siguió.
-¿Qué haces?- Inquirió disgustada Yukirin, empujando lejos de sí a la adolescente.
-S-sólo estaba...estaba. -La sonrisa que antes había aparecido, se había esfumado por completo, Mayu parecía a punto de llorar antes de envolverse en una sábana de la cama y salir corriendo del cuarto.
Yukirin quedó perpleja, con una sábana menos y una desazón que le recorría todo el cuerpo(?)
Ya lo seguiré después -3-)/



Nombre: Karen~
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Blog: Yume no Shadow 





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